Para ir al comienzo de esta serie de posts sobre "Ley de Cine, Proyección y Perspectivas", haga click acá. Las preguntas y respuestas discutidas provienen de un intercambio de correos electrónicos con David Melo.
En esta entrada se discute el supuesto problema de capacidad de exhibición en Colombia.
(Nota: en este texto se usan de manera intercambiable los términos "sala" y "pantalla")
En el transcurso de la conferencia que se ha estado discutiendo, se habló del "problema de la capacidad de exhibición limitada" en el país y se mencionó como parte de la solución -y en general como buena noticia- la entrada de una nueva cadena de exhibición al país. La siguiente pregunta surge de una observación que cualquier espectador habitual en Bogotá puede hacer: que ese no es el caso, que la mayoría de las películas en la mayoría de los horarios se proyectan con una afluencia de menos de media sala y que en el caso de las películas altamente exitosas, aún cuando durante sus primeras semanas haya que hacer fila y se llenen, su paso por las carteleras es tan largo que al final igualmente se proyectan en salas semivacías y nadie que quiera se queda sin verlas. La pregunta: Esta fue la respuesta: No, no se ha puesto por error la respuesta a otra pregunta. Esto fue lo que contestaron. Es un misterio qué pensó el señor Melo que se le estaba preguntando. Muchas gracias por informarme que existen diferentes ventanas y que las películas deben ser buenas y pertinentes2, pero eso no tiene nada que ver con lo que se indagó. De hecho esta pregunta no menciona por ninguna parte las películas colombianas, solo se refiere a la asistencia a cine en el país. En caso que la formulación de la pregunta haya sido "misleading", acá está una alternativa: ¿Se considera (o no) que en Colombia existen problemas por falta de capacidad de exhibición, que se puedan solucionar con la apertura de nuevas salas? Nuevamente, como en varios de los asuntos anteriores, ni en la conferencia ni en las respuestas a las preguntas subsecuentes hay ningún análisis de situación actual ni de perspectivas, de manera que se tratará de hacer acá. Como la presentación de la conferencia no se proyectó, la pregunta se basaba solamente en un dato leído por el expositor y anotado al azar: que hay 415 pantallas de cine en Colombia. Ahora, examinando la presentación, resulta que los datos son contradictorios. En la Diapositiva 7 (Exhibición) se afirma que "Hay 472 pantallas en el país", cifra corroborada por la gráfica "Número de Pantallas por Ciudad" de la Diapositiva 8 (Exhibición). Sin embargo, el total de salas según la gráfica "Número de Pantallas por Exhibidor" es 415, la cifra mencionada por el expositor. Al momento de escribir la pregunta, se previeron por lo menos tres posibles respuestas diferentes que podrían representar la posición oficial (asumiendo que sí hay un problema de capacidad limitada de exhibición) y que, ante cifras concretas, se habrían aceptado inmediatamente. Se podría haber dicho, por ejemplo, que el promedio de 100 sillas por sala es poco realista, dado que en su mayoría se trata de salas pequeñas que pertenecen a multiplex3. Suponiendo 472 salas con 3 funciones cada día del año, si el promedio es de 100 sillas por sala, en 2006 hubo 51.7 millones de entradas a la venta. Si el promedio es de solo 50 sillas, entonces hubo 25.8 millones y las salas estuvieron llenas a un 78.2% de su capacidad, lo cual es bastante. Si el promedio es de 50 sillas y solo hay 415 pantallas, entonces la oferta fue de 22.7 millones de entradas y efectivamente la demanda prácticamente la copó, pues el total de entradas vendidas (20'219.614) equivale al 89%. Nuevamente, mi experiencia indica que en Bogotá la mayoría de funciones en la mayoría de salas están lejos de ese nivel de saturación, pero puede estar sesgada por mis preferencias como espectador. Otra posible respuesta prevista era que el problema es que en los momentos pico, viernes y fines de semana sobre todo de vacaciones, la demanda excede la oferta. Esta sería una conclusión muy interesante (si a quien le corresponde expusiera datos que la sustentaran). Considérese que ese es el caso e imagínense las implicaciónes. Fíjese por ahora el promedio se sillas por pantalla en 75 y el total de salas en 415. Supóngase que durante tres meses del año -de un año de 52 semanas- las salas venden el 100% de las entradas disponibles en viernes, sábado y domingo y durante el resto de la temporada las ventas de los fines de semana (incluyendo viernes) son altas, equivalentes al 85% de la oferta. Si por cada 10 personas que entran a cine el fin de semana en vacaciones hay una que se tiene que quedar por fuera porque las salas se llenan, entonces se están dejando de vender aproximadamente 336000 entradas al año por falta de capacidad. Si 5 de cada 15 personas no pueden entrar por capacidad limitada, la cifra se eleva a 1'680.000 entradas que dejan de venderse. En principio, estas cifras sugieren un escenario en el que tendría sentido hablar de la capacidad limitada como un problema real. Sin embargo, hay varios otros factores que se deberían tener en cuenta. Por un lado, aunque desconozco las cifras que puedan manejar los exhibidores al respecto, tiene sentido afrimar que las ventas en confitería se incrementan durante los fines de semana, aun para audiencias del mismo tamaño. Recordemos que los exhibidores están en el negocio de vender crispetas, no en el de vender boletas, de modo que, desde esta perspectiva, la ampliación de la oferta sería aún más deseable. Por otro lado, de nuevo desconociendo cifras oficiales, si las hay, parece sensato afirmar que quien quiere ver una película (y me refiero a películas como Piratas del Caribe o Transformers, pero también Soñar no Cuesta Nada o Rosario Tijeras) eventualmente la ve, así al comienzo haya sido imposible conseguir entradas. En este caso, las utilidades, por lo menos aquellas provenientes de la venta de entradas no se pierden, únicamente se postponen. La pregunta de fondo es si los costos asociados a la puesta en marcha y funcionamiento de las nuevas pantallas (incluyendo operar en momentos de baja asistencia todas las salas a menor capacidad), así como la reducción en precios que puede acarrear la entrada de un nuevo jugador al mercado, se alcanzan a cubrir con la utilidad esperada al satisfacer la demanda pico. En este espacio no se tienen las suficientes herramientas para aventurar una respuesta, pero de cualquier modo se trata de un tema de investigación interesante. La última posible respuesta que se había anticipado es que el problema es que la oferta está muy mal distribuida, con casi todas las pantallas concentradas en cuatro o cinco ciudades grandes mientras que el resto de la población fundamentalmente no tiene acceso. Esta habría sido probablemente la posición más fácil de defender con cifras, de hecho yo mismo puedo hacerlo: de acuerdo con la presentación (Diapositiva 8), el 67.8% de las salas (320 de 472) se encuentra concentrado en cuatro ciudades, Bogotá, Barranquilla, Cali y Medellín, que según datos del DANE tienen solo el 28.7% de la población. Entonces el problema de capacidad limitada no es tanto una cuestión de qué tanto sino de en dónde. Si la respuesta hubiera sido algo por el estilo, la contra-pregunta obvia habría sido ¿va el nuevo exhibidor a establecer sus salas en las grandes capitales o en las ciudades intermedias y pequeñas? Otra pregunta adicional no tan obvia sería ¿donde están las cifras de demanda no satisfecha de cine en estas ciudades?. Evidentemente en "Proyección y Perspectivas" no está por ningún lado. En principio, es fácil estar de acuerdo con que el público de Leticia, Melgar, Mocoa, Barrancabermeja o donde sea tenga acceso a programación actual en salas modernas con precios cómodos. Sin embargo, un defensor cínico del mercado4 podría argumentar que si en esos lugares existiera un demanda significativa, ya estaría siendo satisfecha, casi que con certeza por las empresas más grandes, lo nos lleva de regreso al asunto de fondo de la pregunta sin respuesta: que el problema no es ni falta de salas ni saturación del mercado sino, simplemente, falta de público. ________________Cambiando de tema, al comienzo de la charla se habló del problema de la "exhibición limitada" en Colombia y de la buena noticia de la entrada de una nueva cadena de exhibición al país. Sin embargo, redondeando a 400 la cifra actual de salas existentes que usted dió y suponiendo que cada una tiene 100 sillas y presenta 3 funciones durante 300 días del año, hay 36 millones de boletas a la venta, para 22 millones de asistentes en el año. Me parece, entonces, que el problema no es ni falta de salas ni saturación del mercado sino, simplemente, falta de público. ¿Debo asumir a partir de la charla de hoy que el problema desde la perspectiva oficial se considera de todas maneras exhibición limitada?
Tal como se señaló esta mañana, la comercialización de películas se realiza a través de diferente [sic] ventanas y territorios, uno de los cuales es la exhibición en salas de cine nacionales. La tendencia del cine colombiano es hacia la diversificación de ventanas y territorios, gradualmente1. En cualquier caso, la condición inicial para cualquier estrategia de comercialización es la pertinencia y calidad de cada película, respecto del público hacia el cual se dirija.
1 Muy gradualmente. Esto dice la Diapositiva 9 de la presentación que no se proyectó ese día:
Ventanas alternativas de exhibición de productos audiovisuales como la TV o el DVD siguen poco explotados en Colombia, pues el 98% de la recuperación de estos productos se da en la ventana theatrical.
2 Aunque yo ya me lo sospechaba, la verdad.
3 O que el uso de los promedios no es apropiado y no lleva a nada, pero es es más bien mi tipo de objeción.
4 Como yo.
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