Para ir al comienzo de esta serie de posts sobre "Ley de Cine, Proyección y Perspectivas", haga click acá. Las preguntas y respuestas discutidas provienen de un intercambio de correos electrónicos con David Melo.
En esta entrada se discute brevemente el hecho que se considere importante desestimar la acusación que el FDC promueve primordialmente a "los mismos" directores de siempre, cuando la cartelera muestra fácilmente que ese no es el caso.
Parte del objetivo de esta discusión es analizar no solo las políticas cinematográficas en el país sino la forma como se enuncian en eventos dedicados precisamente a su promoción. En la conferencia en cuestión, el señor Melo dijo que uno de los ataques que más comunmente reciben es que se fomentan las películas de la misma "rosca" de siempre, pero que si uno observaba los resultados de las convocatorias del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico vería, como dice la pregunta, una combinación de renovación y apoyo a las trayectorias. Si es verdad que este es el tipo de críticas que recibe la política cinematográfica en Colombia, entonces el nivel de discusión es realmente muy bajo y los agentes oficiales la tienen muy fácil. Así yo esté desinformado y me tengan que mandar a leer "íntegramente" la página de la dirección, por lo menos en este espacio se han discutido problemas reales y relevantes.
El comentario marcó más bien una salida del guión de la conferencia -en el sentido que sonó menos preparado que, por ejemplo, el que dió pie a la siguiente pregunta, sobre "cine independiente"-, pero lo que preocupa es que les preocupe recibir ese tipo de críticas, que la impresión en el nivel oficial es que ese es el tipo de comentarios que se debe desacreditar. El objetivo de la pregunta era ratificar la hipótesis que mantener algún tipo de balance entre trayectoria y renovación es una inquietud que puede de alguna manera afectar los productos que se estimulan. Esta fue la pregunta:
Probablemente es solo una desatención de su parte, pero hoy se dijo que los premios entregados (para producción de largometrajes) son una combinación de estímulos a las trayectorias (de cineastas como Camila Loboguerrero o Victor Gaviria) y "renovación". ¿Ha sido esta la política oficial, o ha sido y sigue siendo aquello de apoyar proyectos comercialmente viables y/o artística o socialmente importantes? Permítame decir de antemano que "las dos" no me parece una buena respuesta: creo que es inaceptable tratar de alguna manera de premiar "trayectorias", pues afirmarlo suena a presiones a los jurados y a poner la calidad de las propias películas en segundo plano.
La respuesta:
Tal como se señala en las convocatorias, los criterios de selección son CALIDAD y VIABILIDAD. En su aplicación, se han seleccionado proyectos de realizadores con trayectoria y también un número mayoritario de proyectos de nuevos realizadores.
"Tal como se señala en las convocatorias, los criterios son calidad y viabilidad"1, pero tal como se afirma al discutir la proyección de la Ley de Cine en escenarios como el Festival de Bogotá, se mantiene un balance entre cineastas con experiencia y nuevos talentos. Yo no me estaba uniendo al coro de críticos del fomento a la rosca, las cifras al respecto son muy claras. Mi punto es que precisamente la elocuencia de las cifras debería hacer el tema irrelevante, mover el discurso de si Norden hace o no un descalabro como El Trato mientras que Salini, como dice el crítico, no encuentra un nivel suficientemente bajo en la industria estadounidense e inflige su Gringo Wedding en lo más bajo de la "industria" colombiana2, a temas más importantes como si la cantidad de películas estimuladas es la adecuada para el país.
Sin embargo, la respuesta ofrecida es, precisamente, "las dos". Ni siquiera se opta por el fácil comodín previsto al formular la pregunta de afirmar que "el cine colombiano es tan bueno que tanto realizadores jóvenes como con más trayectoria hacen películas de gran calidad/viabilidad". Yo no creo que ese sea el caso, pero ese habría sido un argumento por lo menos más difícil de contradecir.
Por ahora, como deja las cosas la respuesta, la conclusión es que efectivamente la úncia crítica "seria" que el FDC ha recibido es que hay un sesgo hacia los directores de mayor edad y que, aunque la improcedencia de esta objeción es evidente, los entes oficiales la consideran suficientemente relevante como para discutirla, dando así la impresión que se busca algún tipo de balance, probablemente en detrimento de las propias películas3.
En mi opinión, la única respuesta aceptable, sobre todo la única en un contexto en el que se enfatiza tanto el asunto de la calidad/viabilidad, sería "Tal como se señala en las convocatorias, los criterios de selección son CALIDAD y VIABILIDAD, independientemente de la trayectoria de los proponentes y si lo que se dijo en la conferencia es contrario a esto, se trata de un exabrupto".
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1 Seguramente El Cielo es una película con CALIDAD y VIABILIDAD en mayúsculas. (Ya sé, hay que buscar un balance entre proyectos muy malos y fracasos de taquilla, blah blah, esto ya lo discutimos).
2 Yo se que ninguna de esas dos películas recibió apoyo del FDC. Cámbiense si se desea por Esto Huele Mal y La Historia del Baúl Rosado. El punto sigue siendo que no existe ninguna correlación, por lo menos en el cine colombiano contemporáneo, entre la trayectoria del director y la calidad y viabilidad de los proyectos.
3 ¿Qué tendría de malo si los cineastas de más trayectoria como Gaviria y Loboguerrero -y muy notablemente Luis Ospina en el documental- proponen las películas con mayor calidad y relevancia a las premisas no industriales de la Ley de Cine y estos proyectos se financian en vez de las aventuras autoeróticas de los Martínez, Fischer y Basile?
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