Reflexiones desordenadas sobre el Festival de Cine de Bogotá, a manera de diario.
IV. Sábado 05 de Octubre de 2007
- Culpo a la organización del Festival de Cine, al departamento de cine del MAMBO, a la Cinemateca Distrital, a Proimágenes y a la Dirección de Cinematografía por el clima. Dos emparamadas en dos aguaceros el mismo día. Eso me pasa por hablar mal de Macabeos.
- "PREMIO ALEXIS: Por primera vez, el Festival de Cine de Bogotá abre sus puertas como plataforma destinada a reconocer el esfuerzo y el trabajo de los jóvenes colombianos, menores de 18 años, que demuestren sus cualidades artísticas a través de producciones audiovisuales en cualquier formato, con el propósito de estimular y premiar a los realmente nuevos talentos". (fuente)
- Cortometrajes en competencia por el Premio Alexis (vistos en función de 10:00 a.m. en el auditorio de Fenalco, con una puerta abierta a la luz del sol al lado de la pantalla. Asistencia total estimada: 12 personas):
¿Qué Pasaría Si...?
Rojo
Ego
Sin-Ti-Miento
Amor Frío
Residuos del Tiempo
Un Sueño al Filo de la Espada
La Bruja y los Perros (animado)
Cortometrajes programados pero no exhibidos (por lo menos en uno de los casos porque el reproductor de DVD no leyó el disco):
Ritmos Urbanos
Donde Se Ahogan los Sueños
- El primero y el último de los cortos son, ostensiblemente, hechos por niños en talleres de cine/animación. Hay dos cosas que no me acaban de convencer: Primero, en ambos, prominentemente y en letras grandes aparece el nombre del (o la) Director (a) General, evidentemente el o la tallerista, quienes parece que no quieren perder el crédito a pesar de todo. Segundo, en el contexto de la competencia y que "demuestren sus cualidades artísticas", con todo respeto, me parece de mal gusto que La Bruja y los Perros inicie con el título "Este corto fue hecho por niños hijos de desmovilizados, etc..." Me parece una invitación a la condescendencia. Equivale a sugerir que el cortometraje es bueno o nos debe gustar porque no solo fue hecho por niños (debidamente supervisados, claro está), sino que se trata de niños en condiciones digamos "especiales". Si el propósito es juzgar la calidad de los "nuevos talentos", el letrero sobra. Enfatizo que mi punto no es que ese tipo de talleres no cumpla una función útil, sino que en el contexto de concurso por cualidades las circunstancias de creación no deben tener lugar en la valoración. Ya es suficientemente gimmicky que el concurso sea solo para menores de edad.
(Ahora, tampoco admito que los talleres cumplan alguna función social relevante, me parece más útil como hipótesis -¿cumplen alguna función?- que no se puede probar en los productos que resulten sino en el cambio en las actitudes y las circunstancias de los propios niños).
- Los otros seis cortometrajes tienen el mismo origen, el "Taller De Cine Para Estudiantes Colegio Bachillerato Universidad Libre". Éstos comparten ciertas características comunes curiosas. La división de labores en es bastante interesante: todos cuentan con un asistente de dirección, script (scrip, decía uno y store board) y un departamento de publicidad. Independiente de que estas tareas sean puramente nominales, creo que la función pedagógica de su inclusión es brillante.
Por otro lado, desafortunadamente, desde el punto de vista formal todos son muy parecidos: (lo que David Bordwell llama) unsteadycam, planos cortos, abuso del blanco y negro y filtros para indicar flashbacks o estados de ánimo, prominencia de close ups y planos cerrados, parlamentos muy literarios (sobre todo en Sin-Ti-Miento), música demasiado intrusiva y con cambios abruptos de volumen. Temáticamente, también, todos tienden a la truculencia, la violencia y el melodrama. Brillan por su ausencia los intentos de género y sobre todo el humor.
Ahora bien, "¿qué tiene todo esto de malo?", podría preguntarse alguien, "se trata de apenas unos niños, que están haciendo sus primeros ensayos con el lenguaje audiovisual y tienen todo el derecho de equivocarse". Así es, sin duda, pero lo que me extraña y me preocupa es la recurrencia de las mismas mañas a lo largo de todo el conjunto. Me deja la impresión que se les está inculcando un estilo -el estilo de moda fuera de eso, lo que el mismo Bordwell llama intensified continuity- en vez de darles la oportunidad de descubrir el suyo propio.
- Iba a ir a la una al MAMBO, pero el primer aguacero me impidió llegar. Quien sabe qué tanto estaba lloviendo adentro de la sala.
- El Sueño del Paraíso (asistencia total estimada: 200 personas). No la odié. Tiene elementos positivos como coherencia composicional y cromática y corrección en el diseño de arte (lástima que la playa que representa a Japón sea fácilmente reconocible como la que salía en el comercial de "Viva el Valle del Cauca" que pasaban en cine hace un par de años. Lástima, digo, porque la cabaña japonesa en esa playa me pareció elegantemente realista). Ciertas secuencias como el reencuentro de los amantes cabalgando (la forma como cada uno acelera el paso) o las escenas con música tradicional japonesa tienen un aire de espontaneidad bastante particular y bastante raro en nuestro cine actual.
Por otro lado, tiene también muchos factores que, en mi opinión, actúan en su contra, empezando, precisamente, por los actores (pun intended). Tiene la misma protagonista que Hábitos Sucios, de manera que malas noticias. Nuevamente, como en esa película, la recitación monótona de libretos excesivamente literarios es bastante desafortunada. Súmese a esto la banalidad en la representación de los personajes, con buenos muy buenos y nobles y malos conspiradores odiosos de caricatura (en este caso el gobierno, los Estados Unidos, los Alemanes y un primo de la protagonista que tiene cara de "yo soy el malo de la película" y recita sus parlamentos como tal). Formalmente, quisiera señalar también un par de aspectos que creo que no funcionan: las composiciones y distribuciones de los personajes se antojan a veces (muchas veces), demasiado coreografiadas, como si cada actor se esforzara en llegar rápido a su posición asignada para luego quedarse completamente inmóvil. Planos como el de la mujer que muere por una picadura de serpiente o la venia entre dos grupos de japoneses son claramente diagramados en función de la cámara, con acciones muy sincronizadas y personajes muy estáticos. Independientemente de si este es el efecto buscado, creo que resulta chocante. Adicionalmente, en varios planos la acción (o la reacción a la acción del plano anterior) se demora un poco en empezar. Me refiero a cortes como cuando los japoneses reciben la noticia de la llegada de la policía al comienzo de la película, en el que salen a correr al enterarse de la mordedura de la serpiente, o cuando el camión con las mujeres arranca hacia el "Hotel de Concentración". En todos estos casos, el plano inmediatamente anterior ya sugiere el inicio de la acción, pero los actores se demoran hasta un segundo en reaccionar y moverse, como si el director todavía no hubiera dicho "¡acción!".
Finalmente, la tercera vez que dijeron "estas hermosas tierras" ya nos había quedado claro que el valle es bello; las otras catorce veces empezó a sonar redundante. Deberían darle a cada espectador un pedazo de caña de azúcar a la entrada, o mejor aún, durante la larga secuencia del tour guiado por la hacienda El Paraíso.
- También vi UPA!, de Argentina, en la muestra de cine digital (asistencia total estimada: 30 personas). Me pareció buena (si yo tuviera cinco años menos, me habría parecido muy buena). Muchas cosas que decir sobre el cine como tema de las películas, la "continuidad intensificada" como modo de producción preferido actualmente y la relación con películas colombianas que tienen estéticas similares, mayores pretensiones y resultados inferiores (Apocalípsur, por ejemplo). Sin embargo, ya estoy cansado. En otra ocasión será. De cualquier manera, película recomendada.