Esta serie de posts presenta una definición del termino madurez aplicable a las películas colombianas, es decir, la posibilidad de películas colombianas adultas. En la primera parte se estudian algunas tendencias valorativas de la crítica en el país y se propone el análisis de madurez como complemento y alternativa. En la segunda, se presenta un acercamiento a la definición del tópico con base en elementos formales y narrativos y ejemplos del cine colombiano reciente. Finalmente, se evalúa la situación del cine nacional actual, discutiendo su tendencia a la adolescencia cinematográfica y el infantilismo. Se argumenta por la necesidad de películas colombianas adultas y se propone Los Niños Invisibles como prototipo.
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Gimmicks formales.
A gimmick is a unique or quirky special feature that makes something "stand out" from its contemporaries. However, the special feature is typically thought to be of little relevance or use. Thus, a gimmick is a special feature for the sake of having a special feature. (fuente)
Sorprendentemente, este término no se acuñó con el propósito de describir las películas de Lars von Trier, aunque lo hace perfectamente. El término clave de la definición aplicable en el contexto de la madurez es relevancia. Piénsese en Dios los Junta y Ellos se Separan, probablemente la película colombiana más gimmicky en tiempos recientes. ¿Qué revela una narrativa construda con base en llamadas telefónicas sobre la estructura social que se pretende "representar", especialemte después de los primeros 5 minutos? En principio, no es muy adulto querer sobresalir (en este caso respecto a las demás películas) con base en la forma solamente. La relación entre los artilugios formales y la madurez de las películas es que, en presencia del gimmick, la respuesta a ¿qué hace esta película diferente? es obvia y toma precedencia sobre lo que la haría relevante o buena. Nuevamente, la existencia de ardides formales no es excluyente con la calidad artística o con la importancia de las películas en algún contexto -el mismo Rosenbaum reconoce las virtudes de Breaking the Waves-, aunque la actitud de buscar la diferencia per se si lo es con los méritos y preocupaciones de los adultos.
Referencias cinematográficas y culturales.
Es difícil encontrar un cineasta (o alguien con aspiraciones de serlo) que no sea al mismo tiempo un cinéfilo consumado. Federico Fellini es el único nombre que se viene a la cabeza y es posible que las historias que lo describen como indiferente respecto al cine en general sean apócrifas. La norma general dicta que cada cineasta tenga su canon personal y esté listo a responder qué le influencia (habitualmente añadiendo en oposición a qué).
A cada cual lo suyo. Los realizadores de Al Final del Espectro
citan a "Tarantino, David Fincher, Paul Thomas Anderson, Wes Anderson, Sam Méndez, S. Kubrick, F. F. Coppola, Orson Welles, Roman Polanski, Brian De palma, Oliver Stone, Martin Scorsese, Los hermanos Coen, Alejandro Amenábar, Alejandro Gonzáles Iñarritu, Spike Lee" * y el director de Gringo Wedding afirma basarse en la comedia de los años 50 . Durante la exhibición del Baúl Rosado era común oir a su directora hablando ad nauseam sobre Buñuel y sobre el Cine Negro y esto tiene que decir el director de La Sombra del Caminante:
¿Cuáles son sus películas favoritas? Son incontables, pero por responder algunas: 8 y 1/2, de Fellini; Tierra en Trance, de Glauber Rocha; Pather Panchali, de Satyajit Ray; La Condición Humana, de Kobayashi; La Gran Ilusión, de Jean Renoir...
¿¿Y los directores que más admira? Hay muchísimos, aparte de los ya mencionados, Tarkovsky, Antonioni, Kubrick, Cassavettes, Kurosawa, John Ford, Terrence Malick... Podría seguir por horas.
Nadie va a encontrar a nuestros autores fuera de base declarando su admiración por Showgirls o Enemigo Mío.
El cisma entre las influencias de los cineastas y la madurez de sus películas surge cuando estas últimas se convierten en vitrinas para las citas, guiños y tributos o, más generalmente, cuando las películas surgen de otras películas que sus directores admiran. Una composición o secuencia copiada exactamente de Oldboy , un diálogo inspirado por (o directamente fusilado de) Bogart en The Maltese Falcon o The Big Sleep o una secuencia de Citizen Kane vista en un televisor, especialmente cuando el flujo de la narración se detiene para introducir estos elementos en Al Final del Espectro, Baúl Rosado y Pura Sangre, no solo no significa nada para el espectador no familiarizado con las obras referenciadas sino que no es fundamentalmente diferente de las explosiones y tiroteos en Soñar no Cuesta Nada y Karmma. Es decir, las referencias no dejan de ser alardes, no necesariamente elitistas pero sí excluyentes siempre, dividiendo la audiencia entre quienes "saben" y quienes no.
Rosenbaum explica por qué esta actitud no puede llevar a la creación de películas adultas:
Unlike the postmodernist Hollywood specials currently commanding the attention of critics as models of art for grown-ups -adolescent, instantly gratifying compendiums like Forrest Gump, Natural Born Killers,Pulp Fiction, and Ed Wood, whose "eternal truths" (i.e. comforting lies) have everything to do with TV shows and other movies and nothing to do with lived experience- Sátántango is a movie calculated to hit you where you live and to challenge how you think and feel about it.(Chicago Reader, Octubre 14 de 1994. En Essential Cinema , Johns Hopkins University, 2004, p50)
En otras palabras, optar por crear desde la esfera de la cita y el homenaje implica alejarse, aunque no necesariamente de la realidad, sí de las percepciones asociadas con la edad a las que el mismo crítico hacía referencia en el primer fragmento.
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