Esta serie de posts presenta una definición del termino madurez aplicable a las películas colombianas, es decir, la posibilidad de películas colombianas adultas. En la primera parte se estudian algunas tendencias valorativas de la crítica en el país y se propone el análisis de madurez como complemento y alternativa. En la segunda, se presenta un acercamiento a la definición del tópico con base en elementos formales y narrativos y ejemplos del cine colombiano reciente. Finalmente, se evalúa la situación del cine nacional actual, discutiendo su tendencia a la adolescencia cinematográfica y el infantilismo. Se argumenta por la necesidad de películas colombianas adultas y se propone Los Niños Invisibles como prototipo.
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1. Modelos de Valoración de las Películas Colombianas
¿En qué términos se valoran las películas colombianas? No puede ser que todas las películas sean buenas porque son colombianas (la perspectiva de quienes las financian y quienes la realizan). Tampoco que los juicios estéticos sobre las películas, la determinación de si son buenas o malas , es decir, la labor de los críticos de cine, deba pasar a un segundo plano solo porque existen los medios para hacer cine en el país de manera consistente. El reconocimiento de los méritos de las películas es aún una etapa importante del proceso y, en principio, se debe limitar al análisis de los elementos que están en las películas, no a los modos de producción.
Naturalmente, los parámetros y criterios de evaluación difieren entre críticos y pocos tienen un programa a partir del cual analizar las películas que se estrenan de acuerdo con alguna cierta idea de lo que el Cine Colombiano debe ser. Por lo menos pocos (que yo haya leido) hacen explícitos sus criterio de valoración, sin duda nadie con la coherencia de Luis Alberto Alvarez en los años ochenta y a comienzos de los noventa.
Sin embargo ciertas tendencias se pueden encontrar en la manera, casi siempre tópica y basada en películas individuales, en la que el cine colombiano se discute en la prensa y los medios más "especializados" (impresos y en línea). Una que resulta casi ineludible es la discusión en términos de la relación entre el tema de las películas y la realidad del país (entiéndase el conflicto, la violencia, el narcotráfico, la corrupción). Considerar las películas desde esta perspectiva es una actitud crítica relativamente sencilla, sobre todo porque los comentaristas suelen haber asumido a priori una posición: o bien "Ya la mayoría sentimos el alivio de estar saliendo del hueco que sumía a nuestros cineastas en la necesidad de hacer cine con temas controvertidos como la prostitución y el narcotráfico” |fuente| o "Bajo el pretexto de que la gente se encuentra aburrida con las mismas historias, más de una vez nos hemos visto enfrentados a entretenimientos baladíes que, por principio, rechazan cualquier alusión crítica o negativa de nuestro país |fuente|, para describir películas como Al Final del Espectro y Bluff. De lo contrario, "En esta película, Cabrera, aunque no logra desligarse del todo de los truculentos temas cliché que habitan indelebles en el imaginario de nuestros realizadores patrios “ [...] |fuente| o "No se puede decir, como afirman muchos, que el tema del narcotráfico ha sido manoseado hasta la saciedad en el cine colombiano, y que qué jartera ver otra película con el mismo tema [...] La violencia, el narcotráfico, la guerra, la corrupción, la miseria, el horror, son y serán los temas que atraen y siguen obsesionando a las inteligencias y sensibilidades más agudas de entre nosotros”|fuente| , en referencia a Perder es Cuestión de Método o Sumas y Restas. El problema surge al decir que una película es buena o mala solo porque pertenece o no a la categoría de elección del crítico.
Es fácil ver que asignar juicios de valor con base en las temáticas tratadas es una alternativa reduccionista. No solo no se hace crítica cinematográfica en un sentido propio, pues igual se pueden discutir los temas de las novelas, las canciones, los programas de televisión, sino que la existencia de películas que se puedan considerar buenas independientemente de si tratan o no ese tipo de temas, desarticula completamente cualquier noción seria de posición crítica. En mi opinión, tanto Sumas y Restas como Al Final del Espectro son películas buenas en sus respectivos contextos y universos y, aunque la valoración de estas películas no puede dejar de basarse en parte en su temas, no son estos los que les otorgan o no su calidad.
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